“El gusto se rompe en géneros” es una frase que se oye seguido. Sobre todo cuando uno sabe que le gusta algo que probablemente no es de buen gusto (valga la redundancia). Y a como están los gustos musicales hoy en día, con el riesgo a sonar como mi papá, yo tengo mucho miedo de tener hijos con pésimo gusto. Es como que muy fácil. Es lo popular. Pero no tiene porque ser así. Yo crecí en una ciudad muy pequeña donde los dioses eran Luis Miguel, Cristian Castro y todos los poperos habidos y por haber. Si regreso ahora me encontraré con que nada ha cambiado y a la gente le sigue gustando aquello que nosotros llamamos música jodida. Y cada que hablo con los pocos amigos que me quedan allá de la música que me gusta parece que les estoy hablando en chino.
¿Cómo le hice para sobrevivir en un lugar donde la diversidad no es mucha? No tengo idea. Lo que si sé es que no estuve exenta de tener ese mal gusto y de repente si me veían cantando música fea de Eduardo Capetillo o similares. Y no es que yo tenga un excelente gusto musical, porque yo no lo veo así. Probablemente la música que a mi me gusta está también bastante jodida. Pero por lo menos puedo decir que no es la más popular y eso ya tiene que valer algo, ¿no?
Pues pienso que es muy importante dejar que desde niños uno se forme de un gusto musical. Que comience a crear su propio criterio, sea cual sea este y no interferir. Mis papás siempre odiaron (y a la fecha odian) mi gusto, pero me dejaban poner la radio a todo lo que daba. Y yo soy alguien que tiene que escuchar música el día entero si no no estoy a gusto, así que no es como que les daba descanso.
Total que para no hacerles el cuento más largo, a lo que voy es a esto: el otro día platicando con mis amigos (antes del concierto de los Yeah Yeah Yeahs para ser más específicos) llegamos a la misma conclusión: Estamos esperando impacientemente un reencuentro de Microchips. Así es, todos mis amigos y yo, a quienes conocí casi diez años después de haber caido conquistada por este grupo, crecimos escuchando a los niños eléctricos y a todos nos encantaba. Siento que dentro de todo nos fue bien, porque hasta eso que los morrillos tocaban sus propios instrumentos, eran bastante “rockers” (jaja) y tenían su talento.
Microchips fue un grupo de niños rockerillos conformado originalmente por 6 integrantes: el fundador Ricardo Villa, los hermanos Willy (Toti, Daniel y Javier) y los hijos de papi, Jay de la Cueva y Tito de Llano. Estos últimos se acoplaron al grupo cuando sus respectivos padres vieron la minita de oro que les esperaba. Grabaron su primer disco, Niños Eléctricos y párale de contar, porque después de eso ya sacaron pura basura (cuando los hermanos Willy abandonaron el grupo. Adivinen quien tenía el talento ahí). Ya para el siguiente disco yo estaba muy indignada sobre todo por la salida de Toti. Fue reemplazada por una mocosa horrible y con una voz espantosa. Había reemplazado a mi ídola y eso era imperdonable.
Total que hace un tiempo ya Diego me pasó una página EXCELENTE donde podemos recordar viejos tiempos junto a Microchips y miren que esta es toda una joyita, porque encontrar información acerca de ellos es prácticamente imposible. Yo creí que el la iba a poner en su blog pero es hora que no lo hace, y ahora me le adelanto yo. Disfruten de su nostalgia, que una vez que los vuelves a escuchar, lejos de decir “dios mío, que cosas tan jediondas escuchaba de niñ@” no puedes evitar sentir que todavía te gustan y que todavía te acuerdas de las letras. Bueno, por lo menos yo así me siento.
Niños eléctricos resumido
La lista de canciones era la siguiente:
No quiero – Una canción de espíritu rebelde que a mi mamá le chocaba que pusiera. Odio admitir esto aunque la vergüenza es algo que olvidé hace años: Esta canción la bailé con mi mejor amiga en un programa de televisión del canal regional de Obregón con una coreografía diseñada por mi (así es). Hasta nos compramos unos vestiditos bastante monos y nos veíamos todas lindas y femeninas bailando una canción con letras muy negativas. Ya mejor lo confieso de una vez, no vaya a aparecer un día una cinta por ahí revelando mi gran secreto.
Las máquinas – Canción que hablaba de cómo las máquinas nos dominarán un día y seremos sus esclavos.¿Cuál problema? Ya es casi el 2007 y vivimos prácticamente dominadas por ellas. Yo no me quejo.
Angello – Canción escrita por Toti, y la única que canta ella sola. En ella hablaba de su enamoramiento hacia el ex-Menudo Angello quien dijo después de escucharla que tal vez ya de grandes le pediría que fuera su novia. Me pregunto si alguna vez lo hizo.
Perdidos en la distancia – Con esta canción es fácil llegar a la conclusión de que Microchips tenían cierta afición por la ciencia ficción.
Boomerang – canción dedicada al juego con el mismo nombre de Reino Aventura. Este juego todavía existe en el ahora Six Flags y esta canción fue la que me inspiró a subirme a juegos rápidos.
Rock de la cárcel – Esta canción probablemente fue requisito por parte del papá de Jay para que grabaran el disco. Es una basura.
Niños eléctricos – Con esta canción vemos el verdadero espíritu rocker que tenía Microchips. Ni parece que fueran unos escuincles.
Quiero cantar rock and roll – Esta canción esta muy ñoña para mi gusto. No me gustó de niña y mucho menos ahora.
Ser feliz – Aquí no se que les pasó. ¿Cómo pasas de “no quiero” a “ser feliz”? No me lo explico.
Horrible pesadilla – Si le hubieran hecho video a esta canción probablemente habría quedado como el de Thriller de Michael Jackson. Hasta contaba con efectos de sonido espeluznantes.
Recuerdos – Cantada por Jay de quien yo estaba rotundamente enamorada (a diferencia de las demás que amaban a Tito) y me imaginaba que me la cantaba a mi.
La Pared – No hay palabras para describir este cover de la canción de Pink Floyd. Sólo escúchenla y ya. Cuando escuché la original por primera vez pensé “mmm como la de Microchips!”. ¡OK, perdónenme, tenía 8 años!
Tributo a Microchips
¡Gracias Diego!
Otro año más...
Hoy cumplo un año más. Un año más del tormento de ser mujer. Cada año torturo a mis amigos con la historia y no me importa. No es algo que una mujer olvide fácil. Y mucho menos cuando te pasa como me pasó a mi. El caso es que hoy es un año más y con eso se suma un total de 15 años. Ya es demasiado. Si me pongo a sacar cuentas es demasiado en todos los aspectos. Y creo que voy justo a la mitad. Ya veremos si algún día cumplo con el propósito de todo esto o que. Por ahora, tengan un excelente fin de semana. Yo, me voy a ver a Molotov y a gritar junto con ellos “fuck you puto babosooooo” desde el fondo de mi ser.